sábado 4 de septiembre de 2010

El afilador



El sonido de su chiflo ennegrecido por el polvo del acero de la piedra esmeril que mancillaba la mano que lo sotenía, era el anuncio de su presencia. Su figura descendía despacio callejón abajo, desde la esquinilla hasta la fábrica de la harina, mientras la escala de notas, ora ascendiendo ora descendiendo, era el eco musical de las mañanas de otoño. Las mujeres asomaban a sus puertas con cuchillos y tijeras en mano. En casa se afilaban los cuchillos de matarife de mi padre; una puesta a punto para la venidera época de matanzas. Gremios extintos o a extinguir: matarifes y afiladores, caldereros y vendedores ambulantes de todo tipo. Personajes que avivaban el espíritu de las calles, y cuya costumbre o tradición respondía a la necesidad y al oficio.

Figuras todas que en el siglo XXI cobran un arrealismo brutal, pero que en el siglo XX, ése que aún culea a la vuelta de la esquina, fueron de vital importancia para la subsistencia: el arreglo de un paraguas, el aguante de una navaja hasta casi el desgaste total de su filo, un remache de estaño en el culo de un puchero que seguía recociendo los garbanzos a fuego lento en la esquina de un hogar entre brasa incandescente, la venta de los calderos viejos al peso cuando los insalvables agujeros o la herrumbre los hacía inservibles para su cometido.

Los chinos y sus chollos desbancan ahora a la cuchillería Novoa, de décadas de tradición en venta de cuchillos, tijeras y navajas de calidad, de tradicional artesanía albaceteña y selecto acero toledano, siglos ha materia prima de artesanos fabricantes de las mejores espadas del ejército imperial. Digamos que los cuchillos ya no merecen afilarse, la calidad de su acero made in China no compensa ni la molestia ni el desembolso, los artesanos albaceteños cierran sus talleres por falta de demanda, y los toledanos han reducido su arte al capricho de algún millonario, arte por encargo, réplicas de Tizona o Colada o de las espadas del siglo XVI. Pero el afilador sigue paseando por las calles de Ciudad Real, será que a falta de espadas, aún los hay sibaritas y amantes del buen corte del jamón que saben apreciar la calidad del instrumento entre manos, y si se pegan un tajo al rebanar la fina loncha,  mejor que sea con acero de la tierra.

Y su presencia, el sonido de su chiflo, sigue evocándome las mañanas de verano, cuando silbaba en la lejanía, tempranero, antes de que el sol invadiese las aceras y las sombras quedasen remagueras en los tejados. Sigue despertándome al otoño, a la infancia que se hace presente observándolo con curiosidad desde el umbral de la puerta, viendo esa pierna pedalear para hacer girar la piedra y su mano sujetando el cuchillo hasta hacer saltar las chispas. Y después, tras cobrar en pesetas, empuñar de nuevo su chiflo, apoyarlo en los labios y reanudar su reclamo en forma de melodía a la vez que su camino, perdiéndose calle abajo.

13 comentarios:

Galleguiño dijo...

Esto me parece un retrato costumbrista de una perfección inigualable.
Genial.
A tus pies.

Patgor dijo...

El afilador en Patcity DESPIERTA a Paty de su siesta. Aunque con pena y nostalgia, en esos momentos deseo su desaparición DE INMEDIATO jeje

Me sorprendió que las nuevas tecnologías también han influído en ese trabajo: Coche y megáfono con el sonidito (de los cojones)JAJAJA

Saludics Car maja!!!

El patio dijo...

Suelen ser de un oportuno... ese video lo grabé porque acababa de despertarme a mí, aunque ya era hora de estar despierta, verdaderamente.

Éste creo que va en una vespino, me parece apreciar cuando cruza la plazuela, y creo que el chiflo tanbién lo ha sustituido por una grabación porque no veo que se lleva la mano hacia la boca. Y si aún viniese en aquel artefacto de tres ruedas con una especie de cajón de madera tras de su asiento, como un gigantesco triciclo, sería el colmo del arrealismo.
Saludos.

fllacar dijo...

Qué sonido tan característico! Siempre que les veo, u oigo, pienso en lo poco rentable que tiene que ser ese oficio... ¿cuantos cuchillos tendrán que afilar para sacar un digno jornal? No será una tapadera para algo más oscuro jejeje.

Que conste que hablo desde mi más profundo desconocimiento del asunto, puesto que nunca he hecho uso de su servivio... ¿cuánto te pueden cobrar por afilar unas tijeras que no cortan?

Saludetes!!!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

¡Coño con la Renovación de plantilla! No ha estado visible ni siquiera media hora. ¡No será la plantilla del zapato, me digo yo!

El patio dijo...

La entrada decía, don Antonio, que se eliminaría al efectuarse el cambio de look. Pues dicho y hecho. Es que con esta de El afilador, no sé si por el video o por qué, no me dejaba ir visualizando los cambios de colores, fondos, tipo de letra, etc... Disculpe la molestia y reciba un cordial abrazo. Le tengo un comentario a su entrada, que editaré más tarde.

Fllacar, no tengo la más remota idea de cuánto cuesta afilar ni unas tijeras ni un cuchillo, creo recordar que allá por los tiempos de maricastaña era una minucia, pero como el euro ha generado subidas de escándalo, empezando por las chuches, siguiendo con el redondeo de los cafés y las cervezas, pues qué sabe nadie si hoy en día cuesta más afilar un cuchillo que un juego entero de ellos en los chollos de nuestros amigos orientales.
Saludos.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga Señora Doña El Patio,

No queda mal el nuevo look de su blog, pero tengo que decirle que el de antes, con tanto libro por todas partes, me parecía como más intelectual, más decorado, incluso de mejor aspecto. Pero, bueno, también dice el refrán que renovarse o morir.

En cuanto a lo del afilador y todas esas actividades ingeniosas que existían antes y ahora desgraciadamente están desapareciendo, tengo que decirle que a mí me produce cierta pena, porque ahora sólo existen artilugios Made in China, y ya la gente es incapaz de arreglar un enchufe en su propia casa. El ingenio está desapareciendo y es una pena.

Estoy esperando ansioso su comentario al importante tema tratado en mi última edición. Enlazando con ello, me atrevo a decirle que ahora su blog, sin libros, se ha quedado como medio desnudo, vamos, como si le hubiesen quitado las “bracae”, pero también le digo que estoy seguro de que Vd., con su habilidad y buen gusto, sobradamente demostrados, sabrá decorarlo nuevamente para que todos disfrutemos con su visión.

Y, volviendo al tema del afilador y al ingenio, imagínese Vd. cómo he resuelto el siguiente problema. Tenemos un perro de esos pequeños, de los que no levantan dos centímetros del suelo. El otro día nos llamó la Veterinaria para que le llevásemos unas muestras de orina. Me fui a la Farmacia y compré un frasco de ésos para recogerla. A ver si es Vd. capaz de imaginarse cómo he conseguido recoger la orina del perro maldito, que tiene la malsana costumbre de mear a gotitas en cuarenta mil sitios diferentes.

Le anticipo que preparé un artilugio que ha resultado totalmente eficaz. Sólo he necesitado medio metro de cuerda y el tubo que compré en la farmacia. Si quiere, otro día se lo explico. Bueno, he tenido tanto éxito que ahora Ana, cuya vida y cama comparto, me ha dicho que soy muy ingenioso y muy inteligente. Si lo dice ella…

Reciba un abrazo y un beso,

Don Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga El Patio,

No es el sonido del Afilador, pero, si pinchas aquí, podrás escuchar sonidos de los más variados. Es un fragmento de la Sinfonía de los Juguetes, cuya autoría se atribuye a Franz Joseph Haydn o a Leopold Mozart, el padre de Wolgang Amadeus Mozart.

Que lo disfrutes.Don

Antonio

El patio dijo...

Este estilo es más sobrio, don Antonio, pero el colorido de los libros me fatigaba mentalmente. Necesitaba el espacio blanco y el despeje. Es como recolocar armarios, o hacer una limpieza de cajones en la mesa de mi consulta. De momento la mantendré así.

Saludos cordiales.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga El Patio,

Ya comentaré su sabroso, inteligente y sensato comentario en mi blog. Por ahora, le digo que ya he instalado en mi escrito una estupenda fotografía de Helmut Newton. Son Preciosas. Me las miraré con más calma mañana.

Es Vd. fantástica

Un abrazo y Buenas noches.

Don Antonio

El patio dijo...

Alguna de las fotos que ilustran su entrada me recordó algunas de este maravilloso fotógrafo, cuyo descubrimiento hace escasos días debo a las siempre inestimables reseñas del náuGrafo digital. Dado el tema y su enfoque, me pareció de interés la aportación de su obra.

Ar Lor dijo...

"El afilador" y el sonido de su flauta (muy bien descrito, por cierto), forma parte de la infancia de algunos como yo, pero incluso, he de decir que en aquélla época, me parecía que el personaje y su oficio, habían "salido" del siglo XIX.

Ar Lor dijo...

El cambio de plantilla, me gusta y más si se relaciona con estados de espíritu.
Por otra parte creo que la anterior no se veía correctamente en todas las configuraciones de pantalla, tal y como observó en su día Mi siamesa.