viernes 3 de septiembre de 2010

Viejas glorias

"La gente está equivocada con Sabina. Todos creen que a Sabina le salen los verso como churros y compone canciones con facilidad. Pero no es así. Hace cuatro o cinco años era incapaz de componer una canción. No surgía ni una sola palabra, ni con ni sin acordes. Las musas no dejaban de follar con Serrat y se lo tenían montado a lo grande con Fito y Fitipaldis. Visité a mi psiquiatra y le dije: es que creo que soy feliz. "Pero hombre, ¡¿cómo has caído tan bajo?!", me dijo él.
Y bueno, un día me encontré con Benjamín Prado, ese genio de la poesía, en su día de poeta triste y en un bar de copas, tomando lo que se suele tomar en un bar de copas, y me dijo: "Siénta-te y fó...mate una copa". Mientras me tomaba esa copa, él me dijo: "Ez-toy hecho folvo". Y en estos casos y en un bar de copas a uno no le queda otra que escuchar y seguir invitando a copas. "Camarero, pónganos otras dos", y no sé muy bien cómo sucedió pero amanecimos en la habitación de un hotel de Praga".

Así surgió Vinagre y rosas, contaba anoche Sabina en un concierto a 23ºC de temperatura, bajo un cielo punteado de plata y la luna como una daga de acero albaceteño.
Aparecía por el ángulo izquierdo del escenario como una sombra oscura, enfundado en ese horrible atuendo de frac negro sobre pantalón marrón (si a los sesenta le importa poco la talla de sus Calvin Klein, la opinión sobre su look en el escenario o fuera de él debe de importarle una mierda). Coronaba su insigne cabeza su ya sempiterno bombín, a lo Pepito Grillo si de chistera se tratara. Envejecido pero enérgico, chistoso y ocurrente y envuelto en ese halo de vieja gloria que le concede la inmunidad de toda vieja gloria. Siempre hay alguien empeñado en romper ese halo, vociferando, con la boca chica propia de los cobardes, algo así como "Estás forrao, cabrón"... "Mira, tío, deja de joderme el mito y lárgate con tus apreciaciones a marearlas en la noria", me hubiese gustado decirle.
Me emociona ese apoteósico aplauso que anula el murmullo del recinto y que va in crescendo a medida que el auditorio va percatándose de su presencia, al igual que ese otro contagioso al reconocer las primeras notas de un tema antológico. Es un contagio de energía, cuando menos, vivificador.

Corría el año 92 (año sin precedentes: las Olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla, el primer Ave Madrid-Sevilla, fin de carrera, primer trabajo, primer coche, una recién estranada relación que prometía estabilidad aun viajando en vagones de montaña rusa...), mes de diciembre y un concierto de Luis Eduardo Aute que se anunciaba en el teatro Quijano. Un escenario con un piano y dos taburetes se iluminaba con una luz mortecina. Primero aparecía el pianista, que tomó su asiento en medio de un comedido aplauso. Minutos después hacía su entrada él, la vieja gloria que rondaba los cincuenta, con su guitarra en la mano. Las palmas de las manos echaban humo. Un Aute febril pedía perdón por su voz, porque estaba con anginas, dijo, y el ibuprofeno no había logrado devolvérsela como a él le hubiese gustado. Claro está, la sala ensordeció en aplausos y Aute llenó aquel escenario con sus canciones de siempre y alguna reciente de su último álbum por entonces, Uffff. Y como era de esperar, cantó Al alba, de la que dijo que hay canciones de dejan de pertenecer a su autor para convertirse en canción de todos.

Sabina también cantó esa canción que ha dejado de pertenecerle y se ha convertido en canción de todos, en la obligada en todo concierto, como si fuese su firma personal inscrita en cada uno de sus seguidores. Como es de suponer, se trata de Y nos dieron las diez. Pero yo de Sabina me quedo Contigo.

4 comentarios:

Patgor dijo...

oye Patio, el principio me ha dejau con cara de tonto jeje No he entendido NA jajajaja

Sabina es el mejor!!!

saludics car maja!!!

El patio dijo...

El principio, en naranja, Pat, son palabras de Sabina ayer, en su concierto. Antes de cantar Cristales de Bohemia, dijo estas palabras sobre sí mismo, primero en tercera persona y luego retoma la primera para seguir contando cómo surgió su último trabajo: "La gente está equivocada con Sabina. Todos creen que a Sabina... etc, etc.

Sabina no sé si es el mejor, supongo que los habrá mejores. Para mí es leyenda viva y sus canciones me dicen.

Saludos!

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Yo me acojo al derecho de ser el que soy, sin pretender ser otro, porque ya me gusta como soy, y reconozco que la crónica, Amiga Señora Doña “El Patio”, está muy bien redactada, y me imagino que esos artistas como Sabina, Aute, y otros muchos, tienen sus méritos, que deben ser grandes, pero reconozco que soy completamente lego en estos temas y que conozco bien poco de la música de los últimos ciento cincuenta años.

En este sentido me considero arcaico, antiguo, que no primitivo, decimonónico, atrasado, anacrónico, y falto, seguramente, de conocimientos y la sensibilidad adecuada para valorar lo que se ha producido en música estos últimos decenios. Nos obstante, me considero una persona totalmente normal, y, si me lo permite, también original.

Los míos son Johann Sebastián Bach, Ludwig van Beethoven, Johann Strauss (padre e hijo), y, por supuesto, algunos otros que ya fenecieron muchos años ha.

Reciba un cordial saludo, amiga mía,

Don Antonio

Anónimo dijo...

Entendid Patio,
Gracs maja!!!

Pat.

(Dsde la PDA no pued acceder sorry