viernes 10 de junio de 2011

Un día raro

Hay días extraños, a todos nos pasa de vez en cuando, y no lo digo porque amanecía con Jota revolcándose en una cama de hotel con una tipa que no conozco de nada. No es que los haya sorprendido in fraganti, no, qué va, ha llegado con ella, de la mano, y con toda la naturalidad del mundo han empezado a besarse delante de mis narices, para ir pasando a otros pormenores que no estaba dispuesta ni a presenciar ni a consentir. Me disponía a hacer o decir algo cuando he despertado. Soñar (más bien tener pesadillas) con la infidelidad de tu pareja debe de significar algo. Lo he achacado a mi comida de ayer, fue ligera porque en esta época ando desganada, pero resultó pantagruélica con respecto a lo que allí se debatía: una interventora de ayuntamiento y un alcalde hablando de acuerdos de legislaturas en unas localidades y en otras, tejemanejes políticos, acuerdos con dudoso fin, traiciones... "Brutus, ¿tú también, hijo mío?" (to quoque Brute fili mi!, que diría nuestro Antonio Martín Ortiz), pensaba para mis adentros mientras oía, comía y callaba. Inconscientemente debí de establecer un paralelismo entre esas traiciones y el asco que siento últimamente ante tanto tufillo a corrupción, desvergüenza e ineptitud que nos gobierna y que está generando tanta incertidumbre, desconfianza e infelicidad entre unos y otros, que después (colegiría Freud) no tuvo más remedio que aflorar entre sueños, disfrazándose en forma de traición personal... qué sé yo, así me siento, traicionada en mis ideales y en mis esperanzas. No obstante, de las tres grandes humillaciones que ha sufrido el ser humano reseñadas por Freud, me atrae la idea de no poder controlar nuestra propia mente, ese descontrol, en ocasiones, es artífice de enormes placeres.

Ese desánimo (tristeza) que me acompaña últimamente, se ha visto especialmente acentuado al terminar 'El cuaderno rojo', anoche concluía sus cinco o seis últimas páginas... Me da igual lo que se opine de Auster, su manera de contarlo "me gusta". Su azarosa vida es una realidad, su vida de guión de película y coincidencias con otras vidas en el tiempo, plasmada en un pequeño libro de menos de cien páginas, ha escarbado en mi azarosa vida (azarosa de azares o casualidades, no de aventurera ni arriesgada) resucitando fantasmas. Todas las vidas son un cúmulo de casualidades, pero sólo quien está atento a ellas es capaz de asociarlas y de cerrar círculos, de darle un sentido, o un lógico sinsentido, el riguroso orden del caos, tan imprescindible para ir interpretando la vida. Estaré unos días rumiándolo, como suele suceder.

Además, he sufrido un ataque de claustrofobia, también esta mañana, después de tomar café con Jota y contarle su infidelidad, de la que se ha reído a mandíbula batiente, que dicen ahora los jóvenes y transcriben así : )))))
Los hombres disfrutan con esas historias, sobre todo si son ellos los protagonistas.
Ha sido al salir del almacén de farmacia, en el sótano de las oficinas donde trabaja Jota. Hacía años que no me sucedía, la última vez fue en unas vacaciones en Palma de Mallorca, había recorrido unos cuantos metros adentrándome en las cuevas del Drach, cuando el corazón empezó a latir tan deprisa que se me salía por la garganta, me faltaba la respiración y las paredes se me venían encima. Tuve que salir de allí... Numerito. El eco de mis tacones resonaba, me perseguía por los pasillos desiertos y de luz tenebrosa, las paredes sucias, los techos un entresijo de tuberías de mayor y menor grosor, el olor a humedad y enseres de sótano, destartalados y cubiertos de polvo, sempiternamente abandonados. He querido echar a correr cuando alguien salía del ascensor con un carrito con paquetería, seguramente para el almacén, así es que he frenado el impulso y me he hecho la valiente soportando la acelerada taquicardia y el sudor de manos... Alcanzar la calle ha sido mi salvación. He convenido que hay trabajos cuyo adaptación a su medio y cuyo entorno necesitan de una fortaleza psicológica especial, pero eso daría para otro post o para un manifiesto que presentar por parte de los Indignados del 15M ante el Ministerio de Trabajo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajajaja

Deja el trabajo Car... jajajajaja
Es el stres de la sanidad (tanta bajada de sueldo)

Bueno, me alegro de que lo malo no era tan malo como parecía

Saludics maja

Pat: (Jeje)

El patio dijo...

No te creas, sigo mosca yo con ese sueño, oye, son tan reales los sueños a veces jajjaja.

Abrazos, Pat.

Javier Ancín dijo...

Yo he sufrido, sufro y supongo que sufriré todos los tipos de ataques de ansiedad que hay en el mundo, de todos los colores, sabores, texturas, modelos... En fin, un incordio.

Lo que me pasa a mí ultimamente con los sueños es que, casi dos años después de dejar de fumar, aparezco en todos fumando como un carretero. Un horror.

El patio dijo...

Qué gustazo, poder fumar en sueños, con lo reales que son los sueños: dar una calada, sentir como te invade el humo, exhalarlo... Y luego despertar y saber que has fumado sin fumar.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga Señora Doña El Patio,

Como El Guadiana, aparezco nuevamente por aquí, al sentirme dignamente citado por Vd.

Es correcta la expresión in fraganti en Castellano, porque la acepta la RAE, pero lo indicado sería decir in flagranti [delicto], que es la expresión Latina de la que procede.

En cuanto a la otra cita en Latín, según el testimonio de Suetonio (Diuus Iulius, LXXXII, 2), es en Griego como la pronunció Julio César:
 Καὶ  σύ, τέκνον [Kái sý, téknon] (Tú también, hijo),
aunque es válida también su versión al Latín:
Tu quoque, Brute, fili mi (Tú también, Bruto, hijo mío)

¡Menuda historia rocambolesca la que nos trae Vd. hoy! No me extraña que los Políticos se dediquen a todo, menos a la Política, y que las cosas vayan tan mal, porque hay cosas que no se pueden resolver en la cama: cada cosa a su sitio.

Además, como bien dice el refrán, donde obtengas la olla, no metas la polla.

Que tenga Vd., Señora El Patio, un buen día.

Un afectuoso saludo.

Antonio

El patio dijo...

Estimado maestro, muchas gracias por su comentario y sus enriquecedoras aclaraciones y aportaciones.
La historia ya la traje hace unos días, hoy, tras la toma de posesión del sábado, tendría otras cuantas igualmente rocambolescas. Es lo que tiene vivir rodeada de poderes fácticos, una se entera de cada cosa... y no deja de sorprenderse. Los políticos son más putas que las gallinas, se lo aseguro, y esos no dudan en meter la polla (ahora no me refiero a las gallináceas) sea donde sea.
Reciba usted un abrazo y le deseo buena tarde.

Antonio José dijo...

Hacía tiempo que no me paseaba por este Patio y... hoy, ya tocaba, se ve.
Sueños e infidelidades: Freud mentía como un bellaco, no sabía nada del sueño, lo confesó tarde...
Es curioso, yo también fumo en sueños después de haberlo dejado, en el 2005, y me pregunto qué hago con el cigarrillo (disfrutar, supongo, pues me parece placentero).
¿Auster? No logré cogerle el compás. Leí varias de sus obras. Una amiga hacía la tesis sobre él... Será que probe poco.
Gracias por tus escritos pacientes.